Receta para preparar pizza de queso crujiente (crispy cheesy pan pizza), con masa gruesa y esponjosa, cubierta con una generosa capa de queso
Queridos lectores y lectoras, pocas recetas de pizza os he compartido hasta ahora aunque en casa somos unos fans de este clásico. Hoy es el turno de compartiros una maravilla de receta para preparar crispy cheesy pan pizza, que en castellano viene a ser algo como pizza crujiente con muuuuucho queso hecha en la sartén (y, claro está, ¡al horno!). ¿Os apetece probarla?

Si estáis listos para llevar vuestro amor por la pizza a otro nivel, esta crispy cheesy pan pizza es digna de todo recetario pizzero que se precie: masa gruesa, bordes ultra crujientes y una capa muy generosa de queso que se derrite a la perfección.
¿Cómo conseguir este resultado? ¡Se prepara en una sartén o molde para horno! Esto le da ese toque mágico que hace que los bordes queden dorados y crujientes, mientras que el interior se mantiene esponjoso y suave. Es como tener lo mejor de dos mundos en cada bocado.
Y no os preocupéis si no sois expertos pizzaiolos: esta receta es súper fácil y no requiere mucho esfuerzo. Solo necesitáis un poco de paciencia para dejar que la masa suba, y el resto es pan comido, ¡o mejor dicho, pizza comida!
La preparación de la masa veréis que incluye cuatro «trucos» de pizzaiolo que la hacen especial:
- Primero, se emplea un método poco tradicional, casi sin amasado, que al doblar la masa crea bolsillos de aire en la corteza, dándole una textura ligera.
- Luego, se deja reposar la masa en la nevera durante toda la noche para que desarrolle su máximo sabor.
- Hornear en una sartén de hierro fundido, como os explicaba al inicio del post, es el secreto para obtener una base crujiente.
- Por último, el truco final: colocar el queso debajo de la salsa actúa como una barrera para evitar que la pizza se humedezca.
Obviamente, podéis tunearla y añadirle vuestros ingredientes preferidos: albahaca fresca, cebolla, champiñones, más queso (como gorgonzola o parmesano),… ¡lo que os apetezca!
En casa la hice a pesar de las caras largas de mi maridito, que solamente concibe la pizza como la pizza napolitana (súuuuper fina), ¡y le encantó! Debería habérmela comido yo solita y que se pidiera un Glovo…
Por último, deciros que la receta es otra delicia de la web de King Arthur Baking Company (aquí el link), últimamente estoy aficionada a preparar todas sus «Recipe of the Year» que son todo exitazos en casa. ¿Os habéis quedado con ganas de más recetas de panes y masas? Pues no os preocupéis, que en este link de mi blog tenéis muchas más para disfrutar
Ingredientes
- PARA LA MASA:
- 240 gr harina (normal, no de fuerza – «unbleached all-purpose flour»)
- 3/4 cdta sal
- 1/2 cdta levadura de panadero
- 170 gr agua tibia
- 13 gr (para la masa) + 18 gr (para el molde) aceite de oliva
- PARA EL TOPPING:
- 170 gr mozzarella ecológica rallada
- 74-113 gr salsa de tomate
- Parmesano recién rallado, orégano, albahaca fresca,… (opcional)
Pasos
- EMPEZAMOS CON LA MASA:
- Colocar la harina + sal + levadura + agua + aceite de oliva (13 gr) en un bol mediano. Con la mano, mezclar los ingredientes hasta conseguir una mezcla algo pegajosa sin pegotes de harina (alrededor de 1 minuto). Rescatar todos los restos de masa que queden en los bordes, darle forma de bola y cubrir el bol con un paño limpio y dejarlo a temperatura ambiente.
- Pasados 5 minutos, con la mano, doblar uno de los extremos de la masa (es decir, levantar el lateral como si fuéramos a cogerlo pero simplemente doblarlo hacia arriba). Repetir el proceso girando la masa 90º (es decir, 4 dobleces por tanda).
- Cubrir de nuevo el bol, y pasados 5 minutos repetir el proceso de doblado. Dejar reposar 5 minutos más, y repetir el doblado hasta en un total de 4 tandas.
- Cubrir el bol y dejar reposar la masa a temperatura ambiente unos 40 minutos. Luego pasarla a la nevera y refrigerarla como mínimo 12 horas o hasta 72 horas. La masa fermentará y aumentará de volumen poco a poco a medida que se enfría, desarrollando sabor (y la verdad sea dicha, el margen de 12 a 72 horas os dará mucha más flexibilidad).
- TRAS EL FERMENTADO:
- Unas 3 horas antes de servir la pizza preparar la sartén (si no se dispone de sartén se puede utilizar un molde de clip desmontable), untar con los 18 gr de aceite de oliva reservados la sartén de hierro de unos 24-26 cm (tanto la base como los laterales).
- Pasar la masa a la sartén, dándole la vuelta para que quede toda ella embadurnada de aceite. Con las yemas de los dedos, presionar la masa para que se extenda hacia los laterales, a pesar de que la masa se resista y vuelva a su posición original. Si se resiste demasiado, taparla de nuevo con el paño y dejarla reposar 15 minutos a temperatura ambiente; y a continuación repetir el proceso de extender la masa. Llegados a este momento la masa debería llegar ya a los laterales, pero si no es así dejarla reposar otros 15 minutos y volverla a extender una tercera vez.
- Cubrir la masa con el paño y dejarla reposar otras 2 horas a temperatura ambiente.
- ¡AL HORNO!:
- Precalentar el horno a 230º
- Espolvorear 3/4 del queso de forma uniforme sobre la masa, cubriendo absolutamente toda la superficie (incluso los bordes). A continuación verter cucharadas de salsa de tomate sobre el queso, y luego espolvorear el resto del queso sobre la salsa.
- Hornear la pizza unos 18-20 minutos, hasta que el queso empiece a burbujear y los bordes y la base de la pizza tengan un bonito color dorado (se puede comprobar la base levantando la pizza con cuidado con la ayuda de una espátula).
- Al retirar del horno, pasar la pizza a una rejilla para evitar que quede gomosa al enfriarse dentro del molde, y degustar bien caliente.
- Resultado: 8 porciones
- Fuente: web de King Arthur Baking
- ¡A disfrutar!

Mmmm!! Que pizza tan deliciosa!! Que receta tan original y resultona!! 😋😋💕
Muchas gracias!!!!! No duró nada en casa, queda genial 🍕😋🤤